Por: V. Vera

Dentro del contexto de la ley denominada para la Reconstrucción Nacional y el Desarrollo Económico y Social con foco en el impulso en la inversión y generación de empleo, ingresado a través de un mensaje presidencial a la H. Cámara de Diputados el pasado 22 de abril, se incluyen una serie de disposiciones de la más diferente naturaleza y alcance.

La sugerencia política, no acogida por el presidente Kast, hecha desde sectores de la derecha y oposición fue dividir la ley para su mejor discusión, análisis y votación.

No obstante, la propuesta obtuvo los votos necesarios para aprobar la “idea de legislar”, paso inicial de cualquier tramitación legal que significa que, se va a estudiar en las comisiones del caso, se votará y, en su momento pasará a la sala del pleno de la Cámara para la votación en general o en partes (todo parece indicar que prosperará la opción, votar la ley capítulo a capítulo).

Detengámonos en algunos aspectos llamativos que propone la ley:

Exención temporal del IVA a las viviendas nuevas: la idea subyacente, explicada con gran detalle, es que las viviendas nuevas en stock sean exentas de pago del Impuesto al Valor Agregado (IVA) al momento de su venta. El propósito es avivar la compra de viviendas nuevas para impulsar la necesidad de oferta, esto es: dinamizar el sector construcción para el desarrollo de nuevos y más proyectos de viviendas. El efecto deseado sería “ganar – ganar”: los compradores acceden a precios más baratos, créditos hipotecarios blandos (a lo menos en la proporción del menor costo de la vivienda) y energizar un sector económico un tanto deprimido que da importante número de puestos de trabajo, compra de insumos, procesos asociados, transporte, Etc.: la economía en movimiento.

Todo parece ser una feliz idea. De hecho, nadie se opone a este capítulo de la propuesta de ley en contexto.

¿Qué llama la atención? (e inclusive el silencio es muy ruidoso en esto)

Pues que el sector económico asociado ha puesto en claro que no rebajará el 19% en el valor de la vivienda (el IVA propuesto rebajar en la ley es el 19%). Para lo anterior se han esgrimido floridas explicaciones: ah, que el valor del terreno no se debe considerar para el cálculo, tampoco ciertos insumos clave y, así…

Como si el IVA lo pagara la empresa que vende y no el comprador. Recordemos, una casa nueva (bueno, cualquier cosa que tribute IVA que, es casi todo) tiene determinado valor, digamos 100, ese es el precio de venta que incluye la merecida ganancia del vendedor de la casa nueva. Sobre ese 100 ya mencionado se cobra el impuesto del 19% (el IVA) que da el precio final de venta, en el ejemplo: 119. O sea: el vendedor solo retiene el impuesto que paga el comprador (19) y, luego lo integra a las arcas fiscales. El IVA lo paga el que compra, no el que vende. El IVA no es del vendedor, es el impuesto que paga el que compra.

¡A título de qué la empresa dice tan oronda que rebajará “menos IVA”, hablan de un 4% o 5%, con gran generosidad! Esto es una falacia absurda.

¿Qué extraña y hace tanto ruido? Nadie ha protestado ante la frescura de algunos voceros de la empresa del sector inmobiliario que, pretenden quedarse con parte de los impuestos de los compradores, ni el gobierno, ni la oposición, ni conspicuos economistas del mercado han dicho esta boca es mía.

Si este tema funcionara así se concretará un fraude mayúsculo ante las barbas mismas de todo el Estado y los ciudadanos: Se rebajará el IVA a la compra de la vivienda nueva; pero, la empresa se quedará feliz con una parte, los compradores (no hay mucho entusiasmo) se conformarán con una rebaja a cuenta de sí mismos y, los impuestos asociados serán birlados como si tal cosa.

¡Habráse visto tamaño desenfado!

Otros detalles, como para decir algo: la suma (mejor dicho, la resta) de las medidas que propone la ley, si llega a puerto, significarán menos tributos a recaudar por el Estado, cuestión que supondrá un crecimiento notorio del déficit fiscal. Se deberá pagar la cuenta con menos dinero disponible. Ningún augurio indica que esto será fácil, algunos dicen: imposible.

Queda para el siguiente capítulo de esta saga.

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